A veces pensamos en un dolor, una infección o un diagnóstico como un enemigo que hay que combatir. Sin embargo, cada vez más personas descubren algo distinto: el cuerpo no está fallando, está respondiendo. Está intentando sostenernos.
Esta forma de comprender lo que nos ocurre se nutre de los aportes del Dr. Ryke Geerd Hamer y de la observación clínica de miles de casos. Allí surge la idea de que muchas enfermedades no aparecen “porque sí”, sino después de un impacto emocional inesperado, vivido en soledad y con gran intensidad.
Desde esa base se formula un enfoque que invita a traducir el lenguaje del cuerpo y a comprender el sentido biológico de lo que sentimos.
Las bases: cómo responde el cuerpo frente a un impacto emocional
1. Un instante lo cambia todo
Hay situaciones que nos sorprenden, paralizan o nos dejan sin recursos. Ese shock emocional deja una marca simultánea en la psique, el cerebro y el órgano. A partir de ahí se inicia un programa adaptativo.
2. El proceso tiene dos momentos
Mientras el conflicto sigue activo, el cuerpo entra en un estado de tensión: frío en extremidades, insomnio, falta de hambre, obsesión mental.
Cuando la persona resuelve, acepta o suelta lo ocurrido, el organismo pasa a reparar: aparece cansancio, inflamación, fiebre o mucosidad.
Un ejemplo típico: después de semanas de estrés laboral, recién cuando llega el descanso aparece la gripe. El cuerpo repara cuando la tormenta ya pasó.
3. Cada tejido reacciona según su origen embrionario
Establece la forma de ser vividos los conflictos en función de la capa embrionaria de la que derivan. Son tres, llamadas Endodermo, Mesodermo y Ectodermo. El mesodermo se divide en dos, antiguo y nuevo. En el desarrollo embrionario se forma un disco que cuenta con tres láminas o capas de lo que derivan la totalidad de órganos, cada uno de una determinada capa embrionaria.
- Endodermo (digestivo, respiratorio, glándulas): responde con proliferación celular.
- Mesodermo Nuevo(huesos, cartílagos, músculos): necrosis o debilitamiento en fase activa, reconstrucción en reparación.
- Ectodermo (piel, mucosas, sistema nervioso): ulceración en fase activa, inflamación en reparación.
4. Los microbios colaboran
En lugar de enemigos, cumplen un rol clave: degradan lo que sobra, reconstruyen lo dañado y ayudan a cerrar procesos inflamatorios. Muchos síntomas atribuidos a “infecciones” son, en realidad, parte de la fase de reparación.
5. Nada es al azar
Detrás de cada manifestación física hay una lógica biológica que intenta preservar la vida, no dañarla. La función del síntoma puede ser proteger, eliminar, separar o pedir descanso.
Algunas historias para entender este enfoque
1. Una casa desordenada y la vejiga de Laura
Laura convive con su pareja desde hace poco. Él deja todo fuera de lugar, y ella entra en un estado de desesperación silenciosa: quiere ordenar, pero no sabe cómo poner límites sin generar conflicto. Días después aparece una cistitis.
- Síntoma: infección urinaria.
- Vinculación emocional: dificultad para marcar territorio y decidir cómo convivir.
- Sentido biológico: la vejiga reacciona cuando el territorio se siente invadido o caótico.
2. Una piel que extraña el contacto
Ricardo siente que su esposa se ha vuelto distante; ya no hay abrazos ni gestos afectivos. Se siente aislado y confundido. A los pocos días, áreas de sus brazos se cubren de ronchas.
- Síntoma: dermatitis en brazos.
- Vinculación emocional: vivencia de separación.
- Sentido biológico: la piel es el órgano del contacto; cuando falta, reacciona.
3. Juan tiene una fuerte indigestión con vómitos y diarreas y sabe que algo influyó ver a su ex novia besando a su mejor amigo. De esto hace 3 semanas pero no se l puede sacar de la cabeza.
4. Pablo presentó bronquitis aguda después de una reunión familiar y sabe que la discusión con su cuñado algo tuvo que ver en cómo se sintió durante las dos semanas siguientes, y también con su tos.
Conceptos clave para comprender este enfoque
● Heridas emocionales: Son experiencias dolorosas que marcan nuestra manera de sentir, confiar y relacionarnos. Pueden quedar activas durante años y reactivarse ante ciertos estímulos
● Síntomas: Son mecanismos naturales para recuperar el equilibrio fisiológico tras un evento estresante. Pueden ser físicos, comportamentales o existenciales.
A través de ellos se obtiene información sobre:
- el conflicto emocional involucrado,
- la intensidad con la que se vivió,
- y la fase del proceso en la que está la persona.
● Bioshock: Es el instante exacto del impacto emocional. En ese momento el cortisol aumenta y el cuerpo activa un modo de supervivencia.
● Diferentes tipos de conflictos
- Programantes: vivencias del embarazo, la infancia o el clan.
- Desencadenantes: situaciones actuales que reactivan memorias antiguas.
- Estructurantes: repetidos a lo largo del tiempo, moldean nuestra forma de reaccionar.
- De diagnóstico y de pronóstico: shocks al recibir y comprender un diagnóstico médico.
- Autoprogramantes: el estrés surge del modo en que nos percibimos.
Una reflexión final
Cada síntoma guarda una historia. Y cada historia merece ser escuchada sin miedo.
Este enfoque invita a mirar otro ángulo más de la enfermedad. Qué vivió la persona antes de enfermar, qué emoción quedó atrapada y qué sentido biológico podría estar detrás de lo que aparece.
Quizás la pregunta más transformadora sea:
✨ ¿Qué parte de mi historia quiere ser escuchada a través de este síntoma?
Cuando logramos responderla, muchas veces comienza un camino profundo de comprensión y alivio.
